1905 - 1917 Revolución
La revolución
Desde la sociología, Trotsky hace una crítica a las acciones terroristas, ya que no complementan la lucha de la masa sino que desprecia el papel revolucionario de las masas. Este texto está dirigido a los miembros del partido y a la masa revolucionaria.
En este artículo se menciona que las técnicas y estrategias empleadas por los grupos revolucionarios han sido caracterizadas de terroristas, pero no lo son. Esto se debe a que los grupos contrarrevolucionarios se apoyan en la confusión para hacer descalificaciones. En este análisis podemos ver cómo se hace una diferenciación entre las técnicas y estrategias empleadas por las fuerzas revolucionarias, de las formas terroristas. Las primeras se caracterizan porque son realizadas en masa y tienen un objetivo común. Por ejemplo las huelgas, boicots, etc. También resalta la importancia del papel de la masa proletaria, ya que por su condición de clase pueden realizar acciones para ejercer presión ante el Estado y mermar la producción capitalista. Las segundas son individuales y desorganizan a la masa, esto por el pánico que generan. Además no afectan a la estructura, pues los daños que generan en el Estado son en sus miembros los cuales son sustituibles.
Caracterización de la violencia
Su análisis se centra en la violencia política. Podemos distinguir dos tipos de violencia: revolucionaria y terrorista. La violencia revolucionaria es ejercida por parte de la masa proletaria y tiene como objetivo llevar a cabo una revolución social. La violencia terrorista tiene como objetivo crear pánico y atacar a los miembros del Estado. La segunda no genera una cohesión amplia de grupo como la revolución de masas. La violencia revolucionaria empleaba estrategias y técnicas como las huelgas y boicots, etc., porque lo central era la organización de la masa proletaria más allá de la concentración en una lógica armamentística. A diferencia de la terrorista que es en lo que se enfoca.
Citas textuales
“En una huelga, igual que en una elecciones, el método, el objetivo y los resultados de la lucha dependen del papel social y de la fuerza del proletariado como clase. Sólo los trabajadores pueden llevar a cabo una huelga. Los artesanos arruinados por la fábrica, los campesinos cuyas aguas han sido contaminadas por la fábrica, o el "lumpen-proletariado", ávido de saqueo, pueden romper las máquinas, prender fuego a la fábrica o asesinar a su propietario. Sólo la clase obrera, consciente y organizada, puede enviar en representación una muchedumbre al parlamento para defender los intereses de los proletarios. Por el contrario, para asesinar a un personaje oficial en la calle no es preciso tener tras sí masas organizadas. La fórmula para fabricar explosivos está al alcance de todo el mundo y uno puede hacerse con un Browning en cualquier parte. En el primer caso se trata de una lucha social cuyos métodos y medios derivan necesariamente de la naturaleza del orden social existente, en el segundo de una reacción puramente mecánica, idéntica en todas partes -tanto en China como en Francia-, muy impactante en sus formas externas (muerte, explosiones, así sucesivamente) pero absolutamente inofensiva en lo que respecta al sistema social”
“Una huelga, incluso de poca importancia, tiene consecuencias sociales: aumento de la confianza en sí mismos de los trabajadores, fortalecimiento de los sindicatos e incluso, a menudo, mejoras de la tecnología de producción. El asesinato del propietario de una fábrica no produce más que efectos de naturaleza policial, o un cambio de propietario desprovisto de toda significación social. Que un atentado terrorista, incluso "afortunado", provoque confusión entre la clase dirigente, depende de circunstancias políticas concretas. De todas formas, esta confusión siempre dura poco; el estado capitalista no se sostiene sobre los ministros del gobierno y no puede ser eliminado con ellos. Las clases a las que sirve siempre encontraran quien los reemplace; la maquinaria seguirá intacta y continuará funcionando”