1905 - 1917 Revolución
La revolución
El análisis a una carta que plantea ciertos cuestionamientos acerca de la revolución rusa en 1905 (revolución 1905-1917) y desde la cual, Trotsky partirá para desarrollar las siguientes cuestiones: papel del proletariado, la democracia burguesa, el partido social demócrata, la revolución proletaria, entre otras preocupaciones.
En el texto Trotsky se cuestiona, desde la Sociología, el destino que pueden tomar la democracia burguesa y en cierto grado, el partido social demócrata ruso, a partir de la publicación de una carta titulada: “La tarea del proletariado ruso. Carta a los camaradas de Rusia”, firmada por Axelrod, entre otros. Lo anterior dentro de un contexto en el cual el imperialismo busca la consolidación del régimen capitalista en el interior de las naciones burguesas; en donde el proletariado no supera su condición en la lucha de clases y por la conquista del poder. Trotsky se pregunta acerca del “papel revolucionario” de la socialdemocracia en función de la construcción de una democracia revolucionaria nacional. De hecho supone que en Rusia no existen las condiciones para una revolución perpetrada por la burguesía nacional, por lo que sentencia el término de las revoluciones nacionales en Europa y por ende, la culminación de las guerras nacionales. El imperialismo supone una profunda conexión interna entre unas naciones y otras; mientras sus capas bajas urbanas y campesinas padecen por esta dinámica. Sin embargo, Trotsky logra identificar que en la carta, se le atribuye al proletariado socialdemócrata la posibilidad de ser el grupo dirigente, capaz de dirigir políticamente la lucha del proletariado en sí hacia la obtención del poder y la consolidación de un gobierno revolucionario.
Caracterización de la violencia
Existe una violencia política ejercida por el imperialismo internacional que desde una dinámica particular de conquistas coloniales pretende implantar un régimen interno para cada nación burguesa. Por lo que Trotsky pone una atención prioritaria en cuanto a la conformación de una social democracia revolucionaria. Sin embargo, debe recaer dentro del proyecto del proletariado la potencialidad de realización de la revolución.
Citas textuales
“Todas nuestras discusiones han tratado de la cuestión sobre el destino de la democracia burguesa, y quien todavía no sabe la respuesta a esta cuestión, camina a tientas en la oscuridad. Nosotros hemos dado una contestación a esta pregunta: una revolución burguesa nacional en Rusia es imposible porque no existe aquí ninguna democracia burguesa verdaderamente revolucionaria. Se acabó la época de las revoluciones nacionales –por lo menos en Europa– así como ha terminado la época de las guerras nacionales. Entre las unas y las otras hay una profunda conexión interna”
“Las capas bajas del pueblo en las ciudades y en el campo están cada vez más agotadas, desengañadas, descontentas y furiosas. Esto no significa que, aparte del proletariado, operará una fuerza independiente de democracia revolucionaria. Para ello faltan la materia social y las personas dirigentes. Pero significa sin duda que el ambiente del descontento profundo en las capas bajas del pueblo tiene que facilitar la presión revolucionaria de la clase obrera. Cuanto menos espere el proletariado a la aparición de la democracia burguesa, cuanto menos se adapte a la pasividad y a la estrechez de la pequeña burguesía y del campesinado, cuanto más decidida e intransigente sea su lucha y cuanto más obvia sea su disposición a llegar hasta el “final”, es decir hasta la conquista del poder, tanto mayores serán sus posibilidades de arrastrar también, en el momento decisivo, a las masas no proletarias”
“La Asamblea constituyente rusa, la república, la jornada laboral de ocho horas, la confiscación de las tierras de los propietarios rurales, todas éstas son consignas que, junto con las consignas del fin inmediato de la guerra, la autonomía de las naciones y los Estados unidos de Europa, desempeñan un gran papel en el trabajo de agitación de la socialdemocracia. Pero la revolución es por de pronto y sobre todo una cuestión de poder, no de la forma de Estado (Asamblea constituyente, república, Estados unidos) sino del contenido social del poder. La consigna de la Asamblea constituyente o la confiscación de las tierras de propietarios rurales pierden, en las condiciones actuales, todo significado revolucionario directo sin la disposición directa del proletariado a luchar por la conquista del poder; puesto que si no es el proletariado el que arrebata el poder a la monarquía, nadie lo hará”