1905 - 1917 Revolución
La revolución
En el turbulento año de 1917 en Rusia (revolución rusa 1905-1917), en medio del agitado debate dentro de la Internacional Socialista (zimmerwaldiana) luego de haber estallado la revolución de febrero, Lenin redacta este texto como proyecto de plataforma política para proponer las principales tareas para la revolución proletaria en La Conferencia Nacional del Partido celebrada del 24 al 29 de abril de 1917 en Petersburgo.
Haciendo uso de un análisis histórico, Lenin elabora en este texto una caracterización temática del peculiar momento histórico en Rusia después de estallada la Revolución de febrero al que denomina la Nueva Rusia. En el documento pueden apreciarse tres distintos niveles de discusión: El papel de la revolución rusa en el contexto histórico mundial, las tareas de la revolución rusa para sí y las divergencias entre corrientes al interior de la Internacional Socialista así como el desenlace que debería adoptar el partido, según Lenin.
En el primer nivel se plantea la función de la guerra anexionista entre estados naciones que emprenden las burguesías nacionales y el papel que debe adoptar Rusia como cuna de la revolución proletaria en el contexto mundial. En el segundo se desarrolla un programa político como las tareas que debe asumir prioritariamente el proletariado para la construcción de una revolución comunista, internacionalista. En el tercero, Lenin elabora una descripción de las tres grandes corrientes dentro del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (los socialchovinistas que defendían la idea de la guerra entre estados nación; los centristas, conformados por la socialdemocracia, que buscaban una unidad por la defensa de la paz; y los internacionalistas que reivindicaban la guerra revolucionaria como una herramienta emancipadora) mientras posiciona a los internacionalistas como vanguardia de una revolución proletaria contra el poder opresor y hacia la construcción de un partido comunista.
Caracterización de la violencia:
A pesar de no detenerse en mayores caracterizaciones debido a la naturaleza del texto, la violencia abordada por Lenin puede ser interpretada como violencia política, como un instrumento fundamental del proletariado internacional para la abolición (allí la lógica instrumental de la violencia) de cualquier régimen opresor de la clase antagónica y para la defensa de cualquier proyecto revolucionario.
La técnica de la violencia a la que se hace referencia es la guerra en dos de sus expresiones: la guerra emprendida por las burguesías nacionales a conveniencia de las necesidades históricas del capital y la guerra revolucionaria que el proletariado debía asumir como instrumento del proyecto revolucionario. Dependiendo de cada una cambia entonces el sujeto protagónico.
La guerra revolucionaria es la forma específica de la violencia que es abiertamente reivindicada por Lenin contra las fuerzas sociales opresoras del proletariado (aquí podemos entrever la idea estética de la violencia).
Citas textuales:
“La consigna de "¡Abajo la guerra!" es, naturalmente, justa, pero no tiene en cuenta la peculiaridad de las tareas del momento, la necesidad de llegar a las grandes masas por otro camino. Recuerda, a mi parecer, la consigna de "¡Abajo el zar!", con que los desmañados agitadores de los "buenos tiempos pasados" se lanzaban al campo, sin pararse a pensar en más, para volver... cargados de golpes. La masa de partidarios del defensismo revolucionario obra de buena fe, no en un sentido personal, sino en un sentido de clase, es decir, pertenece a unas clases (obreros y campesinos pobres) que realmente no tienen nada que ganar con las anexiones ni con la estrangulación de otros pueblos”
“La situación en el seno de la internacional socialista. Todo lo demás es engaño y manilovismo. El movimiento internacional socialista y obrero ha provocado durante más de dos años de guerra, en todos los países, tres corrientes de opinión; y quien abandone el terreno real del reconocimiento y del análisis de estas tres corrientes y de la lucha consecuente por la tendencia verdaderamente internacionalista, se condenará a sí mismo a la impotencia, a la inutilidad y a las equivocaciones. Estas corrientes son: 1) Los socialchovinistas, es decir, los socialistas de palabra y chovinistas de hecho son los que admiten la "defensa de la patria" en la guerra imperialista (y, sobre todo, en la guerra imperialista actual). Estos elementos son nuestros enemigos de clase. Se han pasado al campo de la burguesía. En este grupo figuran la mayoría de los líderes oficiales de la socialdemocracia oficial de todos los países. Los señores Plejánov y Cía. en Rusia, los Scheidemann en Alemania, Renaudel, Guesde y Sembat en Francia, Bissolati y Cía. en Italia, Hyndman y los dirigentes laboristas. 2) La segunda corriente -el llamado "centro"- está formada por los que oscilan entre los socialchovinistas y los internacionalistas verdaderos. Todos los "centristas" juran y perjuran que ellos son marxistas, internacionalistas, partidarios de la paz, que están dispuestos a "presionar" por todos los medios a los gobiernos, dispuestos a "exigir" de mil maneras a su propio gobierno que "consulte al pueblo para que éste exprese su voluntad de paz", propicios a mantener toda suerte de campañas a favor de la paz, de una paz sin anexiones, etc., etc., y propicios también a sellar la paz con los socialchovinistas. El "centro" quiere la "unidad"; el centro es enemigo de la escisión. 3) La tercera corriente es la que representan los internacionalistas de hecho, cuya expresión más fiel la constituye la izquierda de Zimmerwald”
“(...) necesitamos recurrir a la violencia para reprimir despiadadamente todos los intentos de la contrarrevolución, ya sea zarista o burguesa, a la manera de Guchkov”