Este volumen concentra algunos breves ensayos y conferencias elaboradas por Adorno en los años cincuenta y sesenta (Apertura intelectual 1947-1968). En ellos se abordan diferentes debates correspondientes a la época sobre estrategias revolucionarias para el siglo XX desde la reivindicación de un marxismo crítico, que caracterizará posteriormente a la escuela de Frankfurt.
El conjunto de textos reunidos en este volumen son de carácter académico y se abordan diferentes disciplinas (Sociología). Se ubican en un contexto de apertura intelectual en el que Adorno como un pensador crítico a los mecanismos modernos de represión social, señala tanto a los cuerpos teóricos como a sus autores responsables de legitimar y ejercitar el status quo. De esta manera el autor trata distintos temas como debates marxistas, debates sociológicos, discusiones sobre la caracterización del fascismo, etc. Como eje transversal a los textos, Adorno acusa a los revisionistas por producir teorías que distorsionan o desvían el estudio objetivo de la realidad y reproducen conceptos e ideología represiva.
Caracterización de la violencia:
En estos textos Adorno no trabaja directamente la idea de la violencia. Sin embargo, se exige presente en múltiples formas, ya que los textos se entienden como una colaboración crucial al ejercicio histórico de comprensión de los mecanismos de violencia que están presentes en la sociedad de clases del capitalismo. Donde el autor señala que la sociedad ya no es presa exclusivamente de la violencia política y económica que la organiza, sino también de una maquinaria muy poderosa que se sirve de muchas herramientas para producir la cultura dominante. Y que conformará la idea de su trabajo sobre la Industria Cultural.
Con base a esta lectura, podemos inferir que se trabaja la idea de la violencia en la obra como violencia política, ya que se ejerce desde el poder a través de todos sus medios para el disciplinamiento de la sociedad. Podemos ubicar como técnica de ésta violencia los mecanismos psicológicos utilizados por la ideología, que a su vez es producida, como ya lo mencionamos, desde la misma producción académica que Adorno señala como complaciente al status quo.
Citas textuales:
“Por eso de cara al fascismo, se ha considerado necesario completar la teoría de la sociedad mediante la psicología, en especial mediante la psicología social de orientación psicoanalítica. La interacción armoniosa del conocimiento de las determinantes sociales y de las estructuras pulsionales predominantes en las masas prometía una comprensión cabal de la consistencia de la totalidad. Mientras que la complaciente ciencia del bloque del Este exorcizaba como obra diabólica la psicología psicoanalítica, la única que investiga en serio las condiciones subjetivas de la irracionalidad objetiva, y, tal como lo resolvía Lukács, clasificaba a Freud junto con Spengler y Nietzsche dentro del fascismo, se desplazaba el acento, de este lado del telón, no sin ciertos reparos sobre lo mental y el hombre y sus denominados existenciales, sustrayéndose con ello a una teoría vinculante de la sociedad.” (pp. 39-40)
“La totalidad sedimentada del carácter, que los revisionistas ponen en primer plano, es en verdad el resultado de una cosificación de las experiencias reales. Si se la establece de forma absoluta, entonces puede surgir fácilmente de ello un refugio ideológico para el status quo psicológico del individuo.” (p. 24)
“La pseudomorfosis de la sociedad de clases en los sin clase está tan conseguida que los oprimidos se encuentran ciertamente absorbidos, pero toda opresión se ha convertido manifiestamente en superflua. El viejo mito resulta muy débil en su más reciente omnipotencia. Si la dinámica fue siempre lo mismo, su final no es hoy final.” (p. 364)
“En vista de la violencia indescriptible que tales medios ejercen hoy sobre los seres humanos, entre los que se encuentra por lo demás también en un sentido más amplio el deporte, hace tiempo convertido en ideología, resulta absolutamente urgente la determinación concreta de su contenido ideológico. Éste apunta a las identificaciones sintéticas de las masas con las normas y relaciones que se hallan, aunque sea de forma anónima, detrás de la industria cultural, o son propagadas constantemente por ésta. Se ejerce censura con todo lo que no concuerda, se ejercita el conformismo hasta con las emociones más sutiles del alma.” (pp. 444-445)