Daniel, Bell, El fin de las ideologías

Bibliografía
Bell, Daniel, El fin de las ideologías. Trad. Alberto Saoner Barberis, Madrid, Tecnos, 1964.

Formas de la violencia

Disciplinas
Elementos de la violencia
Tema

Se publica este libro en 1960 (Apertura intelectual, 1947-1968). En este libro Daniel Bell hace una reflexión en torno a la realidad social norteamericana, como una sociedad de masas, y el surgimiento de un proceso de desencantamiento en occidente en el que las grandes ideologías del siglo XIX (liberalismo y comunismo) se encuentran en crisis.

Resumen

Daniel Bell, desde la sociología, estudia a la sociedad norteamericana de la primera mitad del siglo XX. Explica que Estados Unidos mediante el proceso de industrialización se ha convertido en una sociedad de masas. Sin embargo, recalca que la realidad social de Estados Unidos no corresponde con lo que han sostenido los teóricos europeos; estos teóricos sostenían que en las sociedades de masas se reduce la individualidad y predomina una masa amorfa que es susceptible de ser dominada por un líder carismático. Bell explica que el desarrollo de la industria y el capitalismo financiero fueron los pilares para que en Estados Unidos se estableciera un sistema social con gran movilidad social, esto generó que no se estableciera una élite política que lograra concentrar tanto poder político. En la sociedad norteamericana las relaciones entre capitalismo y democracia se caracterizan porque los empresarios están representados en los partidos políticos y éstos fungen como mediadores en la disputa de intereses político-económicos, lo que genera que haya un equilibrio en el ámbito político y una competencia constante entre las élites  de los partidos políticos.

Bell explica que la sociedad norteamericana se caracteriza por su prosperidad económica y su alto consumo de bienes. A pesar de esto, han surgido actividades criminales y de corrupción, las cuales  han sido una fuente para la movilidad social y el prestigio social. El análisis que realiza el autor da cuenta de cómo se ha generado una civilización del crimen mediante procesos institucionalizados; él se centra en el tráfico de alcohol, el establecimiento de casinos, apuestas de caballos y el racket en los muelles de Nueva York. Bell explica que la civilización del crimen representó una disminución en el número de homicidios. Sin embargo, los medios de comunicación generaron una espectacularización de la violencia y esto creaba la apariencia de que en Estados Unidos había un clima violento.

Cuando el autor analiza los movimientos sindicalistas de la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos da cuenta de cómo estos grupos desde el principio habían aceptado una visión capitalista y que sus luchas se basaban en la consecución de derechos colectivos en pro del bienestar de los trabajadores -por eso, sostiene que el sindicalismo americano es el capitalismo del proletariado-. Por otro lado, Bell explica que el estigma social que tenía el sindicalismo americano se debía a las alianzas que existieron entre los grupos del hampa y los líderes sindicales –principalmente por el control que el hampa ejerció sobre los sindicatos en las actividades relacionadas con el racket-, y por la proliferación de propaganda liberal del New Deal, hecho que generó que no fuera bien visto el sindicalismo para el grueso de la población norteamericana. Además, las diferencias étnicas, culturales y políticas de los obreros y la utopía social que había concebía a Estados Unidos como era una tierra de prosperidad económica, lo que generó que no se desarrollará un sindicalismo fuerte en éste país.

En la última parte del libro, Daniel Bell hace un análisis sobre las teorías que se encontraban en boga sobre la sociedad soviética. A partir de éstas resalta el aspecto autoritario del régimen soviético, el papel del la ideología y cómo ésta ha generado una fuerte obediencia en esta sociedad. También hace una crítica al régimen soviético en la que sostiene que a pesar de la extinción de la propiedad privada se generó un nuevo orden de clases sociales que perpetuaba un sistema de explotación de la clase obrera para la extracción de plusvalía y que ésta se la apropiaba el régimen soviético. Posteriormente, retoma los análisis de Marx y algunos autores marxistas para resaltar la importancia de los estudios de sobre la alienación para romper con las abstracciones e ideologías dogmaticas en las que se basaban la visión soviética, que legitimaban el orden autoritario de la política y la organización del trabajo en el régimen.

Daniel Bell finaliza con una reflexión sobre cómo en las sociedades democráticas transitan hacia un proceso de desencantamiento de las grandes ideologías del siglo XIX (liberalismo y comunismo); este proceso se debe principalmente a las crisis económicas y las dos guerras mundiales.

Caracterización de la violencia:

En este texto encontramos elementos de violencia política en la disputa del plano político-ideológico internacional entre el régimen soviético y occidente (sociedades democráticas). Daniel Bell explica que las sociedades democráticas se encuentran en un proceso de desencantamiento de las ideologías, por lo que los postulados milenaristas del comunismo carecen de credibilidad para estas sociedades. Este proceso de desencantamiento cierra la posibilidad del riesgo a una captación de creyentes y simpatizantes de ideología comunista.

En el análisis que realiza Bell sobre la sociedad norteamericana (sujeto) encontramos que hay elementos de violencia política y violencia económica que son parte constitutiva de la dinámica de esta sociedad, ambas están ampliamente vinculados con el proceso de prosperidad económica y la expansión del capitalismo industrial. Por un lado, hay una estrecha relación entre economía y política, en esta relación los empresarios ejercen su influencia para imponer sus intereses económicos a través de su representación en los partidos, estos últimos fungen como mediadores en la disputa de intereses político-económicos; por lo que gran parte de la política norteamericana se caracteriza por estar motivada y pensada con base en intereses económicos empresariales. Por otro lado, encontramos elementos de violencia económica en la sociedad norteamericana cuando se analiza cómo las condiciones sociales de prosperidad económica, alto consumo y la gran movilidad social que existe -en especial la que se basa en el estatus económico-, han sido aprovechadas por sectores sociales que con base en el crimen y la corrupción han acumulado fortunas y prestigio social.

Citas textuales

“Hemos sido testigos durante la década pasada del agotamiento de las ideologías decimonónicas y, concretamente, del marxismo, en cuanto sistemas intelectuales que proclaman la verdad para sus concepciones del mundo […] Muchos intelectuales han comenzado a sentir temor de “las masas” o de cualquier forma de acción social. Esta es la base del neoconservadurismo y del nuevo empirismo” (p. 15)

“La transformación más importante en el campo del crimen “institucionalizado” en la década de 1940 fue la creciente importancia del juego frente a las demás clases de actividad ilegal. Siendo un negocio de miles de millones de dólares, el juego experimentó una transición paralela a los cambios ocurridos en la empresa americana en su conjunto […] la aceptación social de quienes se dedicaban al juego en ese importante mundo tan considerado socialmente como es el deporte y la diversión, es decir, “la sociedad elegante” (pp. 160-161)

“En los Estados Unidos, durante los años cuarenta y cincuenta, ha sido antiideología, es decir, escéptica ante la proclamación racionalista de qué el socialismo, al eliminar la base económica de la explotación, resolvería todas las cuestiones sociales […] Los intelectuales americanos encontraron en Estados Unidos virtudes nuevas, por el pluralismo, por la aceptación del Estado social, por el desarrollo de la educación y de las crecientes oportunidades de empleo intelectual. Y, con el desenvolvimiento de la guerra fría, aceptaron el hecho de que la Rusia soviética era la principal amenaza a la libertad del mundo de hoy” (p. 430)

“Los economistas soviéticos, por ejemplo, de acuerdo con la teoría marxista del valor, no podían admitir la productividad del capital ni utilizar la tasa de interés para medir la colocación racional del capital” (p. 484)