1905 - 1917 Revolución
La revolución
Desde la sociología Trotsky estudia ciertos planteamientos, dentro de los cuales, analiza la organización de las masas antes de la existencia de los soviets. El soviet no responde a una lógica de un líder que dirige las acciones de la masa, sino que es un gobierno proletario donde el proletariado toma decisiones en conjunto. Hace una comparación entre esta organización revolucionaria y la organización que llevan a cabo los socialdemócratas donde resalta que los estos sólo buscan obtener el poder para tener influencia sobre la masa. Por el otro lado, menciona que el soviet desempeñó un papel importante como organización para luchar contra el zarismo y para la búsqueda de la conquista del poder revolucionario. Retoma una crítica que se le suele a los soviets la cual plantea que si es una organización de masas no pueden acceder los no proletarios a ser representados; menciona que esta forma de organización no debe ser una reproducción de la forma de un gobierno liberal.
En este artículo hace un balance sobre la situación histórica de Rusia y de por qué no se pudo llevar a cabo una revolución. Él se dirige a los miembros del partido y a la masa de proletarios para hacer una crítica sobre cómo los grupos contrarrevolucionarios influyeron para frenar el proceso revolucionario; por lo cual no se llevó a cabo la revolución, de tal forma que los nobles y los burgueses conservaron el poder.
Caracterización de la violencia:
Su análisis se centra en la violencia política. Podemos distinguir dos tipos de violencia: revolucionaria y contrarrevolucionaria. La violencia revolucionaria es ejercida por parte de la masa proletaria y tiene como objetivo el derrocamiento del zarismo y así llevar a cabo una revolución social. La violencia contrarrevolucionaria tiene como objetivo desestabilizar los movimientos revolucionarios, esto para mantener el orden.
Sobre las técnicas: la violencia revolucionaria empleaba armas sofisticadas para llevar a cabo una revolución; durante este proceso había un enfrentamiento con el sector contrarrevolucionario. Es importante aclarar que las armas no son lo central, ya que lo central es la organización. También reconoce la necesidad de ganarse al ejército y de crear estrategias para mermar el desplazamiento de militares y la distribución de armamento, ya que esto es vital para poder hacerles frente. La violencia contrarrevolucionaria utilizaba tanto armamento para pelear como estrategias políticas para desacreditar al movimiento revolucionario.
Citas textuales:
“El principal método de lucha aplicado por el soviet fue la huelga general política. La eficacia revolucionaria de este tipo de huelga reside en que, aparte de su influencia sobre el capital, desorganiza el poder del gobierno. Cuanto mayor es la "anarquía" que lleva consigo, más cercana está la victoria. Tiene que darse, sin embargo, una condición indispensable: que la anarquía que se produzca no sea conseguida por métodos anárquicos. La clase que, al suspender momentáneamente todo trabajo, paraliza el aparato de la producción y, al mismo tiempo, el aparato centralizado del poder, aislando una a una las diversas regiones del país y creando un ambiente de incertidumbre general, tiene que estar suficientemente organizada para no ser la primera víctima de la anarquía que ella misma ha suscitado. En la medida en que la huelga destruye la actividad del gobierno, la organización misma de la huelga se ve empujada a asumir las funciones del gobierno. Las condiciones de la huelga general, en tanto que método proletario de lucha, eran las mismas condiciones que dieron al Soviet de Diputados Obreros su importancia ilimitada”
“Es verdad que durante el primer período de la revolución, cuando se manifestaba por explosiones aisladas, los liberales las toleraban, porque veían claramente que el movimiento revolucionario destruía el absolutismo y le empujaba a un acuerdo constitucional con las clases dirigentes. Se resignaban a ver huelgas y manifestaciones, trataban a los revolucionarios de manera amistosa y los criticaban sin acritud. Después del 17 de octubre, cuando las cláusulas del acuerdo constitucional ya habían sido firmadas y como ya no quedaba más que llevarlas a la práctica, la continuación de la obra revolucionaria comprometía, evidentemente, la posibilidad misma de un acuerdo entre los liberales y el poder. La masa proletaria, unida y radicalizada por la huelga de octubre, organizada desde dentro, por el hecho mismo de su existencia, separaba al liberalismo de la causa de la revolución. La opinión del liberal era que el esclavo había hecho lo que se esperaba de él y que ya no tenía más que volver tranquilamente al trabajo. El soviet opinaba. Por el contrario, que lo más difícil estaba aún por hacer. En estas condiciones, no era posible ningún tipo de colaboración revolucionaria entre la burguesía capitalista y el proletariado”
“Tras la experiencia del domingo sangriento de enero de 1905, un periodista inglés, Arnold White, emitió el genial juicio de que, si Luis XVI hubiese tenido unas cuantas baterías de cañones Maxim, la revolución francesa habría fracasado. ¡Qué lamentable superstición! Este hombre se imagina que las posibilidades de la revolución pueden medirse por el calibre de los fusiles o por el diámetro de los cañones. La revolución rusa ha demostrado una vez más que no son los fusiles, los cañones y los acorazados los que, en último término, gobiernan a los hombres sino todo lo contrario, son los hombres los que gobiernan a las máquinas”