La necesidad de un ejército proletario bien organizado y disciplinado ante el combate venidero e inevitable en contra del imperialismo internacional, a partir del contexto en Rusia y en el mundo en el año de 1918 (periodo 1917-1933).
Un discurso que, desde la Historia, Trotsky hace para dirigir un llamado de alerta al proletariado y al pueblo, ante el combate venidero en contra del imperialismo internacional unificado que atenta contra la Revolución Rusa y contra la clase proletaria que la sostiene. Por este motivo es necesario la consolidación de un ejército organizado y disciplinado que logre defender el programa revolucionario y también pueda ser una fuerza que impulse y ayude a la revolución mundial del proletariado. Por lo que Alemania sobresale, según Trotsky, como la experiencia proletaria más cercana al estallido revolucionario.
Caracterización de la violencia:
Ante la venidera e inevitable reacción bélica por parte del imperialismo internacional unificado, Trotsky manifiesta la necesidad de aumentar la capacidad de organización y disciplina del Ejército Rojo, en respuesta a la violencia política desplegada a partir de las guerras perpetradas por los países “Aliados”. Trotsky hace un llamado a la generación o el desarrollo del espíritu de entusiasmo revolucionario como un momento óptimo dentro de las características que debe expresar el nuevo ejército. También se pretende, como proyecto revolucionario dirigido a las masas, despertar un sentido de responsabilidad en función de una disciplina revolucionaria. El nuevo ejército debe ser construido para apoyar al desarrollo y la victoria de la revolución mundial de la clase proletaria.
Citas textuales:
“En vista de esto, decimos, camaradas, que la Rusia, agotada y desarmada, podrá llegar a ser la esclava del imperialismo internacional unido en contra de ello, si el proletariado internacional sin rescatarla a tiempo en su apoyo, y si nosotros mismos no organizamos nuestra propia defensa”
“Necesitamos un ejército, el cual podría darnos una fortaleza poderosa para el combate venidero inevitable con el imperialismo internacional. Con la ayuda de este ejército deberíamos no solamente defendernos sino que deberíamos estar en una posición para ayudar al combate del proletariado internacional.”
“Para la organización apropiada del ejército y, en particular, para la utilización de recursos de los especialistas, necesitamos una disciplina revolucionaria. Estamos introduciendo esto con la determinación en la mejora, pero necesitamos sin la menor fuerza para introducir esto allá bajo, despertando un sentido de responsabilidad entre las masas. Cuando el pueblo comprenda que la disciplina está siendo introducida ahora sin mandar a defender al ricachón de la burguesía, sin restaurar la tierra a los terratenientes, sino, al contrario, en mandar a consolidar y defender todas las conquistas hechas por la revolución, deberán aprobar aún la estrictez de las medidas dirigidas al establecimiento de la disciplina. Debemos a toda costa y a cualquier precio implantar disciplina en el Ejército Rojo - de ninguna manera, la disciplina automática del azote, sino la consciencia, la disciplina colectiva, basada sobre el entusiasmo revolucionario y una clara comprensión para los obreros y campesinos de su deber a su propia clase.”