Freud, Sigmund, Mas allá del principio del placer

Bibliografía
Freud, Sigmund,“ Más allá del principio del placer. Psicología de las masas y análisis del yo y otras obras ” en Obras Completas Vol. XVIII (1920 - 22), Buenos Aires, Amorrortu, 1976.

Formas de la violencia

Elementos de la violencia
Tema

Al finalizar la primera Gran Guerra ( Socialdemocracia 1917 - 1933 ) Freud, ya internacionalmente conocido por su trabajo “La interpretación de los sueños”, publica en Austria un conjunto de artículos de 1920 a 1922 que transformarán su técnica terapéutica. Donde introduce a su teoría de las pulsiones la pulsión de la muerte para explicar el deterioro orgánico del sistema nervioso que había puesto de manifiesto la Gran Guerra en el individuo gregario por acción de una violencia mecánica a gran escala.

Resumen

Valiéndose principalmente de un análisis psicológico y sociológico , Freud se dirige a una generación traumatizada por la colosal capacidad de destrucción de la Primera Guerra Mundial. Escribe dichos ensayos tratando el tema de los individuos organizados consciente o inconscientemente en la sociedad de masas en la cual se constituye una psicología, un código ético y político particular del individuo-masa que pierde autonomía, capacidad intelectual y padece una especie de uniformidad con el resto de la masa, volviéndose altamente propenso a reaccionar a partir de impulsos primitivos generalmente inconscientes.

Caracterización de la violencia:

Sin ser el principal objetivo de los textos, Freud aborda en ellos sucintamente la violencia como un elemento primitivo en los individuos, relacionada con la pulsión de muerte que actúa en oposición al Eros. Podríamos caracterizar a ésta como violencia histórica debido a que en el análisis del autor sobre el individuo, desde la psicología social como metodología, el individuo (sujeto que ejerce violencia) se estudia en su forma gregaria. Y más particularmente, el ordenamiento de los individuos bajo la sociedad civilizada implica la represión sistemática y contradictoria de las pulsiones de muerte. En este sentido, Freud las observa en distintos momentos históricos como elementos primitivos, como manifestaciones de violencia, que son más fácilmente expresados en el individuo-masa.

Citas textuales:

“La naturaleza de las pulsiones. Sobre la base de esta concepción puede proponerse esta caracterización de las pulsiones: serían tendencias, inherentes a la sustancia viva, a reproducir un estado anterior; serían entonces históricamente condicionadas, de naturaleza conservadora, y por así decir la expresión de una inercia o elasticidad de lo orgánico. Ambas variedades de pulsiones, el Eros y la pulsión de muerte, actuarían y trabajarían una en contra de la otra desde la génesis misma de la vida.” (p. 254)

"El juicio global de McDougall sobre el rendimiento psíquico de una masa simple, «no organizada», no es más amable que el de Le Bon. Una masa tal es: extremadamente excitable, impulsiva, apasionada, veleidosa, inconsecuente, irresoluta y al mismo tiempo inclinada a acciones extremas, accesible sólo a las pasiones más groseras y los sentimientos más simples, extraordinariamente sugestionable, aturdida en sus reflexiones, violenta en sus juicios, receptiva sólo para los razonamientos y argumentos más elementales e incompletos, fácil de conducir y de amedrentar, sin conciencia de sí, respeto por sí ni sentimiento de responsabilidad, pero pronta a dejarse arrastrar por la conciencia de su fuerza a toda clase de desaguisados, que sólo esperaríamos de un poder absoluto e irresponsable. Por tanto, se porta más bien como un niño malcriado o como un salvaje apasionado y desenfrenado en una situación que le fuera extraña; en los casos peores, la conducta de la masa se asemeja más a la de una manada de animales salvajes que a la de los seres humanos” (p. 81)

“Me parece que la evolución que ha tenido hasta hoy el ser humano no precisa de una explicación diversa que la de los animales, y el infatigable esfuerzo que se observa en una minoría de individuos humanos hacia un mayor perfeccionamiento puede comprenderse sin violencia como resultado de la represión de las pulsiones, sobre la cual se edifica lo más valioso que hay en la cultura humana. La pulsión reprimida nunca deja de aspirar a su satisfacción plena, que consistiría en la repetición de una vivencia primaria de satisfacción” (p. 41)