Desde la filosofía José Ortega y Gasset hace un análisis de la masa. La describe como una aglomeración que no puede dirigir su existencia. Los individuos que componen a la masa son el hombre medio, eso significa un hombre genérico, un hombre no especialmente cualificado. Menciona que en cada clase social hay una masa y una minoría. El hombre-masa no se siente supeditado a moral alguna, exige derechos pero no quiere adquirir obligaciones, carece de proyectos y va a la deriva.
Afirma que en la sociedad europea contemporánea imperan las masas. Las conquistas de los derechos fundamentales le dio derechos básicos a las masas, lo que generó una apertura democrática, esto abrió posibilidades para poder llevar a cabo decisiones sobre asuntos de interés público. Sin embargo, el representante público es quien detenta el poder público, éste es representante de la masa. Esto se debe a que la masa no tiene un papel activo pues no actúa por sí misma, necesita ser dirigida, ser influida, representada y organizada.
La rebelión que llevan a cabo las masas va contra sí misma, en contra de su propio destino. Concibe que estas rebeliones puedan llevar a la desmoralización de Europa. Afirma que Europa no está en decadencia ni agoniza, a diferencia de como lo habían expuesto Spengler y Waldo Frank. Explica que Nueva York y Moscú no aportan nada nuevo, ambas responden a principios de origen europeo. El Estado Nacional requiere un plebiscito cotidiano y no sólo un pasado y presente común, es importante la construcción de un futuro común. La rebelión de las masas surge como un síntoma de la soberanía histórica en dispersión, lo que está vinculado con la inseguridad de que Europa mande.
Sobre el socialismo menciona que no dibuja un porvenir deseable para los europeos. Acerca del fascismo argumenta que es un movimiento pequeñoburgués y más violento que todo el obrerismo junto. Ambos son caracterizados como movimientos de masas.
Sobre el pacifismo explica que se ha considerado que la guerra es un daño, un vicio, un crimen por lo que se ha buscado extirparla. Recalca que el pacifismo no debe evitar la guerra sino que debe generar una convivencia donde predomine la paz.
Caracterización de la violencia:
La masa ejerce violencia directa contra la sociedad, esta violencia política vulnera la civilización, por lo que la considera como una barbarie. Con base en esto caracteriza al hombre-masa como un moderno-bárbaro. La violencia directa la considera como una técnica que va contra el proceso de la civilización, ya que éste se caracteriza por el predominio de técnicas más institucionalizadas que no recurren a la fuerza.
La rebelión que llevan a cabo las masas va contra sí misma, en contra de su propio destino. Estas rebeliones pueden llevar a la desmoralización de Europa. La rebelión de las masas surge como un síntoma de la soberanía histórica en dispersión, lo que está vinculado con la inseguridad de que Europa mande.
Citas textuales:
“Este hecho es el advenimiento de las masas al pleno poderío social. Como las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su propia existencia, y menos regentar la sociedad, quiere decirse que Europa sufre ahora la más grave crisis que a pueblos, naciones, culturas, cabe padecer. Esta crisis ha sobrevenido más de una vez en la historia. Su fisonomía y sus consecuencias son conocidas. También se conoce su nombre. Se llama la rebelión de las masas.”
“El hombre ha acudido a la violencia: unas veces este recurso era simplemente un crimen, y no nos interesa. Pero otras era la violencia el medio a que recurría el que había agotado antes todos los demás para defender la razón y la justicia que creía tener. Será muy lamentable que la condición humana lleve una y otra vez a esta forma de violencia, pero es innegable que ella significa el mayor homenaje a la razón y la justicia. Como que no es tal violencia otra cosa que la razón exasperada. La fuerza era, en efecto, la ultima ratio. Un poco estúpidamente ha solido entenderse con ironía esta expresión, que declara muy bien el previo rendimiento de la fuerza a las normas racionales. La civilización no es otra cosa que el ensayo de reducir la fuerza a ultima ratio. Ahora empezamos a ver esto con sobrada claridad, porque la «acción directa» consiste en invertir el orden y proclamar la violencia como prima ratio, en rigor, como única razón. Es ella la norma que propone la anulación de toda norma, que suprime todo intermedio entre nuestro propósito y su imposición. Es la Carta Magna de la barbarie.”
“El estatismo es la forma superior que toman la violencia y la acción directa constituidas en norma. Al través y por medio del Estado, máquina anónima, las masas actúan por sí mismas.”
“Los «burgueses» de Occidente saben muy bien que, aun sin comunismo, el hombre que vive exclusivamente de sus rentas y que las transmite a sus hijos tiene los días contados. No es todo lo que inmuniza a Europa para la fe rusa, ni es mucho menos el temor. Hoy nos parecen bastante ridículos los arbitrarios supuestos en que hace veinte años fundaba Sorel su táctica de la violencia. El burgués no es cobarde, como él creía, y a la fecha está más dispuesto a la violencia que los obreros. Nadie ignora que si triunfó en Rusia el bolchevismo fue porque en Rusia no había burgueses. El fascismo, que es un movimiento pequeñoburgués, se ha revelado como más violento que todo el obrerismo junto. No es, pues, nada de eso lo que impide al europeo embalarse comunísticamente, sino una razón mucho más sencilla y previa. Esta: que el europeo no ve en la organización comunista un aumento de la felicidad humana.”